Secretos de familia
Parecía una arcada, pero no lo era; era dolor.Ese sentimiento agudo tan necesario que ninguno queremos para nosotros, y al que no solemos hacer mucho caso hasta que nos toca a nosotros mismos: en esos momentos, sí que le prestamos atención... toda la que se merece (incluso más). Es curioso como le solemos dar más importancia de la que tienen a las cosas malas que nos pasan que a las buenas. No es mi caso, pero siempre me llamó la atención este comportamiento. Quizás a veces es más fácil analizar u observar la psicología de los demás, que la propia.
Sentimiento necesario? Necesario? Es necesario sufrir? No seré yo quien responda por nadie. Sólo pienso en voz alta que a veces, sólo a veces, hasta que no lo pasas realmente "mal", no eres capaz de descifar el acertijo. Algunos son muy difíciles y otros no lo son tanto como nos creemos, pero la mayoría de ellos llegan a tener algo en común, cuando no logramos resolverlos: pasan de entretenernos a agobiarnos, y luego, por último, perdemos todo el interés que teníamos en descifrarlos.
Ahora no tengo esa expresión en mi cara, ahora ni si quiera me importa saber cual era la solución a mi acertijo, suponiendo que la tuviera, o que alguna vez fuese un verdadero acertijo. Y es que no todo en la vida tiene que terminar, pero si es cierto que todo tiene un límite.
Esa no es mi cara: no la reconozco. La recuerdo, pero vagamente. Empiezo a vivir para mi mismo. Vuelvo a despertarme sonriendo.
Hace poco, y gracias a los descubrimientos que nos depara el destino, volví a coger un libro y a abrir la primera página. Cual fue mi sorpresa cuando me encontré con "esto":
"Suponiendo que tengamos fuerzas suficientes, el amor es interminable". De vuelta a casa, Jim Harrison. Es la frase que aparece al comienzo de Secretos de familia de Julia Glass. No creo que deba decir nada más; es simplemente (no creo que sea tan simple) cuestión de que cada uno encuentre (no que busque) a quien se merezca el esfuerzo. Claro que, si se merece el esfuerzo, éste no es tal, todo lo contrario.
Este capítulo da entrada a lo que es mi vida hoy, en este instante. Porque mirar al pasado sólo sirve para perder tiempo en no mirar lo que tienes delante ahora. Por favor, que nadie me diga que debería recapacitar sobre los errores cometidos. Lo que aquí escribo hoy, servirá como punto de partida de más capítulos, de libros distintos, de historias diferentes, de mi nuevo yo: del que invento para mi, cada día, desde hace poco tiempo.
Mi vida, mi momento, mi instante, sobre lo que sí quiero recapacitar, es consecuencia de mi pasado, pero también viene marcado por el destino y las cosas que me depara éste. No pienso detenerme a analizar lo que hice, ni a esperar lo que vendrá, porque una cosa no me sirve ya casi de nada, y la otra sé que pasará... me encantan las sorpresas.
Es tarde, para escribir, y muy buen momento para soñar. Siempre es buen momento, cuando tus sueños son preciosos. Porque sólo necesito cerrar los ojos, y ellos vendrán a mi; o yo iré a donde esté ella.
Porque las cosas más bonitas que te regala la vida, vienen sin avisar (quizás por eso sean más especiales aún). Vienen cuando ni las buscas, ni las esperas: por eso son como descubrimientos.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home