Primera función

Algunos hablaban entre ellos, otros leían el programa, otros observaban a su alrededor. La hora fijada para el comienzo era a las 23:15 horas. Faltaban pocos minutos
Luces que iban muriendo, voces que se iban apagando, el silencio se adueñaba de aquel lugar.
Aquella oscuridad indispensable y predecible se encargaba de hacer más íntimo aquel ambiente.
Empezaría algo tarde, pero era un estreno: era habitual que la primera vez todo se hiciera de una manera un tanto improvisada. Quizás esa primera vez sonaría todo más natural. Eran palabras nunca dichas, nunca escuchadas.
Y la cortina, aquellos largos paneles de raso de color azul, se fue abriendo para mostrar lo que habían estado ocultando.
Bienvenidos al fascinante espectáculo de un corazón que late.

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